El crecimiento que ha tenido la panadería artesanal ha
llevado a que ya no sea solo una tendencia sino una realidad y sobre todo una
necesidad. La creciente demanda de panes con sabor, olor y aroma intenso característicos
del pan tradicional ha retado a la industria a generar opciones que respeten
las características de las masas y permitan la manipulación de masas altamente
hidratadas de larga fermentación.
El aumento del consumo
de “pan artesanal” o mejor llamado “pan tradicional” llevo a la industria de
equipos a pensar de forma diferente. Al principio se pensaba en como facilitar
el trabajo del panadero y flexibilizar su horario de trabajo, de ahí el
surgimiento de procesos rápidos de panificación y el uso de masas congeladas,
que desde el punto de vista de la administración clásica era óptimo pues se podía
tener grandes cantidades de panes en el menor tiempo posible y/o a cualquier
hora. En un punto que no se pensó en ese momento y es lo que hoy está
dirigiendo el mercado y los nuevos desarrollos en equipos es que el consumidor
no le importa a qué hora trabajo el panadero o que tan complicado, largo o
detallado sea su trabajo, sino en que el pan que se va a comer provoque
comérselo por su intenso olor y que no se pueda dejar sin terminar por su
irresistible sabor.
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| Foto propia |

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